jueves 23 de junio de 2011

Fluye

Fluye, se transporta de un lugar a otro encaramado en un hilo de luz delgada y fosforescente que encontró, hace unos meses, colgando de un árbol de naranjas. Tres meses para ser exactos. A él le gusta el pulso de la exactitud, lo preciso, aquello que encaja de manera cosquillosa en los moldes de la vida y provoca ese descanso que sólo dan la risa y el relajo. Viaja todo el tiempo y poder verlo pasar es una fortuna. Pude sentir su estela de luz atravesando mi pecho hace tan solo unos segundos. Jamás podré olvidarlo, aunque no vuelva a descifrar los trazos de su ruta anaranjada.